"Memento" (Chistopher Nolan, 2000) es un espléndido experimento de narración no lineal. Se trata de un guión que queda atomizado en 45 piezas de diferente longitud y que emula la sensación del protagonista, que sufre un padecimiento (condition): no puede crear nuevos recuerdos, carece de memoria de corto plazo.
La historia de la venganza de la muerte de su mujer la iremos conociendo retrocediendo en el tiempo paulatinamente. El deselance lo vemos en primer fotograma, pero hay que llegar al final para conocer la verdadera historia (o lo que podemos sospechar que ocurrió).
Así se 'deconstruyó' la narración, lo que supone un reto para el espectador, al que se le proporcinan algunas ayudas (como las ' imágenes-pegamento'):

Se toma el guión y se distingue entre una parte introductoria de presentación del problema y arranque de la acción.
Después se pasa a blanco y negro (B/N) esa parte y se deja el resto en color.
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Se distribuye el contenido en 45 fragmentos (22 B/N + 23 color). Todos tienen longitud diferente, siendo los de B/N más cortos, excepto el último, cuyo enlace con el primero en color forma la narración consecutiva más extensa.
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Ahora combinamos las dos series: tomamos el último en color y lo ponemos el primero, luego el primero en B/N, después el penúltimo en color, seguido del segundo en B/N. Así sucesivamente, hasta que el último B/N dé paso al primero en color, con el que acaba la película.
(La altura de los fragmentos expresa su duración).
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El resultado es una narración que avanza y otra, intercalada, que va retrocediendo. Se intercalan en la parte de color algunos flash-back con los recuerdos que el protagonista tiene de la muerte de su esposa.
Este es el resultado hipotético, porque el guión está luego reescrito para que cada secuencia sirva para avanzar en la intriga y ayudar al espectador a ir descubriendo qué ha ocurrido. Para ayudarle, el director se sirve en el montaje de 'imágenes-pegamento'.
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