Aventura y riesgo virtual para viajeros de la tercera edad en Second Life.
Publicado en la revista Seniornet, num. 25 (1er trimestre 2007), p. 24.  Descargar pdf (1,8MB)

Si le preguntara a su médico por la práctica del submarinismo, seguramente se la desaconsejaría. A lo mejor tampoco se puede permitir ya viajes largos en avión y la edad le ha vedado otras muchas actividades. Sin embargo, existe la posibilidad de ver un museo espacial (Spaceport Alfa 47,77,24) sin viajar al Kennedy Space Center de Florida, o visitar un palacio del Antiguo Egipto sin moverse de casa.

 

Ese lugar se llama Second Life, el más desarrollado de los mundos sintéticos o metaversos de Internet. En esa “segunda vida”, paralela a la real, no existen limitaciones físicas, porque Second Life (SL) es un mundo sin edad. El personaje que le representa, su avatar, puede tener la edad que usted quiera y la apariencia que desee. En ese mundo, se puede hacer casi cualquier cosa. El límite es la imaginación.

 

Otra gran ventaja: es gratis. Sólo necesita una conexión de banda ancha y un ordenador con cierta capacidad gráfica, pero el servicio es gratuito. Sólo están obligados a pagar a aquellos que deseen poseer terrenos virtuales, o quienes quieran comprar objetos virtuales con “linden dolars” (L$).

 

Y ¿cómo empezar? En www.secondlife.com tiene que crearse una cuenta a través de un formulario en inglés y descargar un programa que residirá en su ordenador. Cuando entre por primera vez, su personaje aparecerá en una isla de orientación, donde le enseñarán a moverse y a entender lo básico del mundo virtual. Tengo que reconocer que el arranque no es sencillísimo, pero si supera esta barrera de entrada, todo lo demás será explorar y descubrir. Para ayudarle en sus comienzos, puede visitar la web de la primera comunidad de españoles en SL: www.secondlifespain.com donde encontrará guias sencillas en nuestro idioma para sus primeros pasos en el metaverso.

 

Volando por SL (sí, allí se puede sobrevolar el terreno sin tarifas aéreas) casi todo lo que verá son edificios, árboles y todo tipo de objetos creados por los “residentes”, por los personajes que pueblan ese mundo (casi cuatro millones).

 

A través de su personaje, puede crear una nueva red de amistades o conocer alguna de las iniciativas de aprovechamiento de ese mundo. Hay quien especula con los terrenos (como en el mundo real), y hay quien está explorando nuevas formas de hacer negocios (Novatierra es el primer centro virtual de negocios español en SL), o ensayando nuevos métodos pedagógicos, como hace Conversaction en su sede virtual (en la isla de Novatierra, 187,175,28).

 

Las direcciones que encuentra en este texto son coordenadas del mapamundi de SL. Como si estuviéramos en Star Trek, basta con escribirlas y nos teletransportamos a remotos lugares sin esfuerzo alguno.

 

Anímese a explorar nuevos mundos y, quién sabe si a crearlos. ¡Buen viaje!

 

Foto: Aspasia Cortes visitando el Antiguo Egipto en Themiskyra 74,243,36.