Es conveniente utilizar la palabra usabilidad en español?
¿Por qué necesitamos la palabra en nuestra lengua? ¿Por qué no la teníamos?

Dinero núm. 900, noviembre de 2000, p.10

Las lenguas evolucionan constantemente para reflejar el mundo de sus hablantes. Si nuestra realidad circundante cambia, si lo hace nuestra mirada hacia fuera y hacia adentro, ¿por qué no hemos de adaptar nuestra expresión a esa realidad?
Algunos puristas rechazan los neologismos y los tachan de barbarismo, porque “en español esa palabra no existe”. Bueno, si realmente no existe, es decir, no tenemos forma de expresar ese concepto con una palabra, ¿habrá mejor razón para crearla? 
Por ejemplo, los términos del campo semántico del 'uso' venían haciendo referencia sobre todo al agente que utilizaba el objeto y apenas atendían a las propiedades del objeto usado.
A un instrumento, ya fuera un cincel, una sierra o una tenaza, se le suponía una forma adecuada (muchos de ellos la tienen, y avalada por los siglos). Era el que la manejaba quien debía demostrar su ‘habilidad’, ‘soltura’, ‘destreza’, ‘pericia’, o ‘maestría’, según el grado dominio en el uso.
Por eso no tenemos muchos adjetivos referidos al objeto, porque era el ‘usuario’, ‘beneficiario’ o ‘usufructuario’ quien debía adaptarse a la herramienta.
Antes de Internet en italiano se podía decir de algo que era ‘usabile’, pero en el sentido que nosotros decimos que está en uso, es decir, que todavía es ‘útil’.
Útil es lo que sirve para un objetivo (otra vez hablamos del agente) y no admite gradaciones: o es útil o bien es inútil o inadecuado. Pero una interfaz de usuario puede contener una herramienta útil para un objetivo, pero mal diseñada, difícil de usar, o sea, poco ‘usable’.
Cuando nos hemos puesto a concebir de forma sistemática herramientas no manuales, hemos empezado a hacernos preguntas acerca de si estaban o no adecuadamente diseñadas, organizadas y presentadas, si eran capaces (y en qué medida) de responder a las necesidades del usuario.
‘Utilidad’ se aplica a lo que procura un provecho o ventaja (en interés del que lo usa), ‘comodidad’ admite gradaciones, pero está muy vinculado a nuestro cuerpo no a nuestra actividad intelectual.
El concepto abstracto de ‘usabilidad’ (propiedad de un dispositivo o interfaz para ser utilizados de la forma más conveniente), tampoco existía, porque no nos lo habíamos planteado. Que haya sido el inglés, con su gran capacidad neologista, quien haya puesto en circulación la palabra no es razón para considerarla proscrita en español. Máxime cuando tiene un irreprochable sufijo latino ‘-bilis’, que expresa cualidad.
Creo que el uso de ‘usabilidad’, permítanme la redundancia, se impondrá, porque necesitamos esa palabra para entendernos.