¿Somos creíbles cuando justificamos nuestras acciones apoyándonos en el uso del teléfono móvil?
Publicado en la Winred (1 de abril de 2002)

En estos tiempos que corren, a la pregunta “¿Tienes móvil?”, la respuesta más común es “¡Pues claro!”.

Es evidente. La actividad que desplegamos es permanente y, como hemos perdido el gusto a no hacer nada (ese ‘dolce far niente’), cada acción requiere su móvil. Sin motivación nada se justifica. De hecho, el cine negro y la novela negra nos han acostumbrado a que el fiscal tenga que demostrar la existencia de un móvil para justificar el crimen.

El problema es que la acepción ‘teléfono celular’ del móvil lleva implícita la sospecha. En los primeros tiempos de la telefonía sin hilos el presunto culpable se sorprendía a sí mismo contestando a una llamada con un “¿Cómo sabías que estaba aquí?”.
“Y ¿dónde estás?”, era la respuesta del que no debía saber nada sobre lo que estabas haciendo y acababa de encontrarse con un indicio evidente de que te había pillado en falta.
Ahora ya nadie se tiende esa trampa a sí mismo, pero el hecho de que quien llama no sepa desde dónde se contesta (casi digo ‘se descuelga’) no nos pone bajo la protección de su desconocimiento, sino en el campo abierto de la sospecha.

Por eso, muchos se apresuran a justificarse al mínimo signo de desconfianza:
-“¿Qué haces?”
- “Nada. Aquí en la oficina”
-“Pues parece que estés en la calle”
- “No, no. Es que estoy al lado de una ventana abierta y hay mucho tráfico. Ya la cierro”.
Digas lo que digas, la duda ya está sembrada y, cuanto más intentes excusarte, más culpable parecerás.

Alguno pensará que los videoteléfonos móviles vendrán a resolver el problema, volviendo a vincular el teléfono a un lugar (no allí donde sabíamos que estaba colgado el aparato, sino donde podemos ver con nuestros propios ojos que está el interlocutor). Pero ¡desengañémonos! Para cuando este espécimen telefónico se difunda, seguro que viene ya provisto de un menú para seleccionar el paisaje de fondo.
Es tal la atmósfera de recelo que envuelve ya a la comunicación telefónica que, a la pregunta con la que empezábamos: “¿Tienes móvil?”, va a ser frecuente una respuesta del tipo: “Sí, el 619 330 73 barra 01”, como si se tratara del expediente de una causa penal.
No sería de extrañar que, en la carrera por ganar clientela, algún operador empiece a incluir con sus tarjetas de prepago de móvil una oferta de coartadas.
Por si los juicios o los prejuicios derivados de comunicarse con móvil.