| Avatar. Despliegue visual, pobreza narrativa. |
James Cameron, 2009. La espectacular película de Cameron, un lujo para los sentidos, no tiene equivalente inversión en el reto conceptual. Sorprende que las producciones americanas que tantos recursos dedican a la tecnología y a la documentación, que tanto cuidado tienen con el ‘arte’ de sus filmes, dediquen tan poco a la creatividad literaria. Parece que no son capaces de contratar a historiadores, filólogos, psicólogos, antropólogos o sociólogos, por citar algunas profesiones de las que podrían obtener gran rendimiento.
|
|
Leer más...
|